Si tuviésemos que ponerle un titular a 2020, sería que por primera vez en décadas la industria de la etiqueta no ha crecido. Pero, analizando el comportamiento de la mayoría de sectores ante la parálisis de la demanda provocada por la covid-19, la valoración tiene matices: mientras automoción, industria o vino pasaron por dificultades, alimentación, higiene y logística crecieron de forma significativa.
La identificación, la trazabilidad y el marketing que aportan las etiquetas permitieron que productos esenciales como medicamentos, geles o alimentos llegaran al mercado, demostrando que el sector también era esencial.
«En BIOLID tenemos la premisa de acabar 2020 lo menos mal posible. De cara a 2021, gracias a las vacunas, esperamos un crecimiento importante por la reactivación del consumo en hostelería, automoción e industria. Hemos tratado de no parar los proyectos de inversión, siempre desde criterios de prudencia, para poder llevar a cabo nuestro Plan de Negocio 2025», señala Guillermo Buces, CEO de BIOLID.